Argentina le ganó 3 a 1 a México sin brillar ni sufrir muchos sobresaltos. El team de Maradona sacó provecho de un error arbitral y otro cuasi infantil de la defensa azteca para ponerse 2 a 0 y a partir de ahí manejar el trámite del juego. El objetivo se cumplió, pero otra vez la defensa se mostró débil, aun sin ser exigida a fondo. ¿Y ahora? Y ahora se viene Alemania, la revancha del 2006, por los cuartos…
La Selección llegaba confiada al choque de octavos con su par mexicano. Luego de una primera ronda accesible, con momentos de buen fútbol y un ataque que estuvo muy aceitado, la mira estaba puesta en cómo iba a responder la defensa ante un rival con vocación ofensiva, aunque sin tanto peso. Quizás por esto Diego decidió empezar el partido con Maxi Rodríguez en lugar de Verón y Otamendi en el lateral derecho, buscando más equilibrio. Pasó lo que se podía preveer: Argentina lastimaba cada vez que atacaba y sufría un poco cuando los mexicanos apuraban. De todas formas, las aproximaciones de los del Vasco Aguirre venían más que nada con tiros de larga distancia, principalmente de Salcido (casi rompe el travesaño) y Guardado.
Argentina tardó algunos minutos en acomodarse, pero cuando lo hizo, se adueñó del trámite del partido. Los laterales fueron fundamentales. Tanto Otamendi como Heinze arrancaron con dudas, pero se fueron afianzando a medida que pasaban los minutos. Tanto, que terminaron siendo figuras del partido junto con Tévez. El ataque era propiedad casi exclusiva de Messi y Calito, que cuando se juntaban, o por arrebatos individuales, rompían el cerrojo defensivo del “Tri”. A los 26, y casi sin previo aviso, Argentina golpeó la puerta del arco mexicano, abrió el juez de línea (?) y le dijo “pasá, pasá, hacé lo que quieras” (?). Y Tévez la metió. Pero la metió en el offside más grande que se recuerde en la historia de los mundiales, nene. El offside de D10s. Para colmo, los inteligentes operadores de la pantalla del estadio pensaron que era buena idea poner la repetición en la pantalla gigante para que la vean todos los espectadores, los jugadores, cuerpos técnicos y la misma terna arbitral. Avivado de su horror, el asistente llamó al árbitro Rosetti para preguntarle qué carajo tenían que hacer. Por supuesto que no podían anular el gol, ya que no se puede utilizar la tecnología para cambiar los fallos, pero algo tenían que hacer. Mientras, se formó un tumulto alrededor del coloquio entre los jueces, que realmente no sabían para donde arrancar. Del otro lado, el segundo juez asistente hacía un pozo lo suficientemente grande como para meter a Rosetti, el asistente 1, el asistente 2, el cuarto árbitro y sus respectivas familias…Lo cierto que es que si estábamos todos contentos con la animalada arbitral, mucho más lo estuvimos cuando Osorio decidió volcar en el campo de juego lo que había aprendido durante tantos meses observando videos de Demichelis. Inentendiblemente, el defensor mexicano quiso pisar la pelota en el área y se la regaló a Higuaín, que solo tuvo que gambetear de manera magistral al Conejo Pérez para poner el 2 a 0. Después de eso, los mexicanos se pusieron nerviosos y la Selección intentó aprovechar pero no logró aumentar el marcador. Un mano a mano de Di maría que sacó Pérez y un centro que Higuaín no pudo cabecear bien fueron las más claras antes del descanso.

En esta se confió Romerito, y el travesaño lo salvo
Argentina ganó otra vez, está invicto y si no fuera por Demichelis, no tendría goles en contra. Ahora se viene lo difícil, contra una Alemania fuerte que además le agregó algo de toque a la habitual firmeza táctica. Veremos qué pasa, pero la salida de Micho realmente es casi fundamental. Más teniendo tantas alternativas que vienen rindiendo, como Samuel (si se recupera) Burdisso y Otamendi.
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