Costo…pero se ganó

Y finalmente Argentina pudo quebrar la resistencia Griega. Fue duro, los helénicos se cerraron bien atrás y no permitieron que la Selección abriera espacios. Le costó mucho jugar a Messi, doblemarcado constantemente por una selección griega que lo único que propuso es defenderse y salir de contra con el gigante Samaras. Y por momentos complicó: porque le costó a Demichelis afirmarse en la marca ante la mole europea, que no solo es grandote, sino que tiene un gran control de pelota. Pero al final, a la Argentina se le abrieron los caminos que parecían cerrados. ¿Y cómo iba a ser sino de una pelota parada, como a lo largo de estos tres partidos? A partir del gol, se relajó, empezó a circular la pelota y Diego aprovecho para meter mano en el banco. Y llegó el gol del Titán, que lo grito casi todo el país. Fue 2-0, merecimos más y casi nos quedamos con el empate.

Micho hizo el primero, pero otra vez falló en el fondo

Pero el partido arrancó al igual que los otros dos, con la Selección manejando la pelota a piaccere: Verón era el eje de la circulación, con Messi unos metritos más adelante y con Agüero y Milito como puntas bien marcados. Pero no podían: Messi siempre que intentaba meter la diagonal, encontraba al monstruo de Papadopoulos comiéndole los talones, por eso, la delantera argentina aparecía cortada en su parte más importante, que es la liberación de marcas que generan los piques de Lio. Entonces se tuvo que poner a buscar variantes. Y las encontró con los Rodríguez: Clemente, siempre picante por la banda izquierda se cansó de subir y bajar, abrirse y cerrarse para liberar espacios y aunque sea conseguir algunos centros. Y del otro lado, la fuerza de Maxi, que iba rotando, de acuerdo al lugar donde se encontraba Verón, y trataba por izquierda y derecha de asociarse con la Bruja y con la Pulga. Así, a falta de Lionel anudando defensores, Argentina encontró la vuelta de tuerca para conseguir llegadas sin la necesidad de abusar de la gambeta del 10.
Avisó el Kun Agüero, cuando encontró un hueco para meterse en la férrea defensa griega, pero el arquero Tzorvas le saco el grito al córner. A pesar del gran tamaño de los europeos, extrañamente eran flojos en el juego aéreo y casi todas las pelotas paradas terminaban a favor de Argentina. Así fue como, luego de un despeje corto, el balón cayó a los pies de Verón, y el volante sacó u derechazo que, nuevamente, el arquero griego mando al córner. Había olor a gol. Argentina lo merecía pero no le encontraba la vuelta por ningún lado. Sobre el final de la primera mitad, El Kun y Maxi lo volvieron a tener, pero Tzorvas, gran figura de la primera mitad.

En el segundo tiempo, Grecia saldría un poco más de la cueva, ya que necesitaba ganar si o si, para poder aspirar a un pasaje a octavos. Y desde el arranque nomás, Demichelis se durmió dos veces, demostrando que, a pesar de lo que se diga de Jonás, es él el eslabón más débil de la cadena defensiva. Y si luego de la Demicheleada de la jornada, la valla de Romero quedó en cero, fue porque el picante Samaras no estaba fino para aguantar la marca y definir, todo al mismo precio. Pero más allá del sacudón, Argentina siguió dominando las acciones del partido, pero el arquero Tzorvas seguía luciéndose a cada ataque argentino, en especial, una a quemarropa que le encontró a Bolatti.

Acertó Diego en los cambios...Y Martín estuvo Oportunista


Nuevamente, nobleza obliga, cabe mencionar la buena lectura del partido que hicieron los integrantes del cuerpo técnico, que con las entradas de Di María y Pastore, la ofensiva argentina consiguió más velocidad de mitad de cancha en adelante, y liberó a Messi del armado del juego, que tan a maltraer lo tenía con la presión europea. Luego de una combinación entre el ex Huracán y Lío, llegaría el córner donde Argentina abriría el marcador: Demichelis ganó de cabeza, pero la pelota rebotó en Milito y quedo boyando en el área chica, para que el propio Micho le rompa el arco a Tzorvas y, prácticamente, liquide el encuentro. Era 1-0 y Argentina encontraba la tranquilidad del gol, para empezar a tocar por toda la cancha y aprovechar el nerviosismo griego.

Ya para los últimos minutos, Maradona le daría unos minutos de juego a Martín Palermo. Y cuando el Titán está en cancha, todos sabemos cómo puede terminar el asunto. Luego de una gran apilada de Messi (había hecho una similar un par de minutos antes, pero el palo le dijo que no), el 10 definió y nuevamente Tzorvas le negó el gol, pero el rebote cayó en el único lugar de la cancha donde todos los argentinos sabíamos que iba a caer: en los pies de Palermo. Cruzó el remate y sentenció el resultado final. Un final cargado de emotividad por el gol de Martín, pero que le calzaba a medida para todo lo que había hecho la selección a lo largo del mismo.

Ahora, a esperar hasta el Domingo. Argentina debe corregir muchas cosas, sobre todo en el fondo, porque en lo que le quede de Mundial (ojalá sean 4 partidos más), va a enfrentar a equipos que sí lo van a atacar y donde la zaga no debe fallar como lo ha hecho durante esta primera ronda, ya que ese error puede significar volverse a casa.

El Domingo, a partir de las 15.30, Argentina repetirá rival, al igual que en el Mundial pasado. Será México. Y ojalá, también, el mismo resultado.

Las imágenes pertenecen a Cancha Llena

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3 comentarios

  1. Dásela a Martín, dásela a Martín… uuuuh… gol de Martín, gol de Martín, gol de Martín… Gooooooooooooooooool!

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