La muralla que divide

Y el Inter lo logró. Logró derrotar a ese gigante al que nadie se le animaba. Le dio una lección de futbol y concentración, tanto en Italia como en Barcelona, donde, con un jugador menos todo el partido, tuvo que aguantar para que no le hicieran un gol. Y aguantó. Anulo totalmente a Messi, quien nunca encontró la pelota y siempre se mostró molesto y fastidioso por la gran presión que le aplicaron. Rompió ese circuito central que maneja muy bien el Barça, principalmente gracias al gran partido del Cucho Cambiasso.

Milito y Eto’o casi no cruzaron mitad de cancha, sobre todo luego de la (discutible) expulsión de Thiago Motta. El Barcelona fue para adelante, eso también es indiscutible. Pero nunca fue del todo claro, otra vez, gracias a la tremenda (y duradera!) presión del Inter. Recién a 5’ del final, Gerard Piqué les dio un poco de ilusión a los Culé con su gol, pero el Barça ya se encontraba golpeado por la imposibilidad de entrar.

“Les dije a mis jugadores que le cedieran el balón al Barcelona”, diría después José Mourinho, técnico del Inter. Gran preparador de partidos, sabía que no necesitaba atacar para derrotar a los españoles. Había que ponerse firme y concentrarse, nada más. Y así el Barça chocó con la muralla italiana.

¿Mezquindad? ¿Futbol amarrete? ¿Catenaccio? Puede ser, estuvo al límite entre lo amarrete y el planteo perfecto. Pero Mourinho, viejo zorro, es un experto en jugar con los límites y logró que todas las miradas apuntaran a su equipo, sin la necesidad de patear al arco.

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Esperando el milagro

Hace un año, lo lograba en Stamford Bridge, cuando luego de un par de minutos de tiempo recuperado (?), Andrés Iniesta colgó un sablazo del área. Barcelona empataba y, gracias a los goles de visitante, lograba su pasaje a la final, que luego ganaría por 2-0 frente al Manchester United.

Hoy, la situación tiene otros ribetes más complicados que pueden transformar esta historia desde un resultado previsible hasta una remontada épica. donde solo faltará la lluvia, Palermo y Maradona chapoteando. Ahora el Barcelona necesita si o si hacer dos goles, y que el Inter no marque, como mínimo. Necesita golpear desde el primer minuto, y salir a buscar el partido, muy diferente a lo que ocurrió aquel día en Inglaterra

Remeras con inscripciones (“Vamos a dejar la piel” en catalán se podía leer luego del triunfo ante el Xeréz), declaraciones calientes, todo lo necesario para hacer levantar la temperatura de un Camp Nou que estará en estado de ebullición. Todos con la cabeza puesta en enfrentar al Bayern Munich en Madrid.

Estamos a horas de un milagro posible, de esos que aunque se saben difíciles, tienen chances de suceder. El Barcelona nos acostumbró a sorprendernos con su futbol día a día. El Inter, por su parte, salio a jugar el partido que importaba: cuando todos tildaban de defensivo a Mou, le ganó el duelo al más ofensivo de todos, merecidamente, y ahora busca su milagro también, ese que parecía imposible a priori de esta serie.

Estamos a horas de un milagro, veremos cual se cumple…

El intratable

La Pulga endiablada: lleva 27 goles en 33 partidos

Decir que Messi es uno de los mejores delanteros del mundo, es caer en una reiteración importante por nuestra parte. Pero sin dudas, después de las demostraciones que dio, especialmente en estos dos últimos partidos, hace imposible no repetirlo una y otra vez. Primero fue el Sábado, cuando se despachó con un Hat-Trick contra el Valencia, y luego ayer, con un doblete contra el Stuttgart, para darle la clasificación al Barça a Cuartos de final de la Champions.

Estas actuaciones, no hacen otra cosa que aumentar la expectativa sobre la actuación que cumplirá la Pulga en Sudáfrica 2010. Lo cierto es que, también reiterado en innumerables oportunidades, Lío no ha logrado explotar con la albiceleste. Principalmente por las diferencias de nombres y dibujo táctico: el Barça es un equipo ofensivo, de buen pie, que está formado para aprovechar al máximo las características de Messi, mientras que en la Selección, el planteo es más amarrete, con menos lugar para los brillos y donde Lío debe correr muchos metros con la pelota sin compañía para llegar al área. A esta altura Messi ya ha demostrado que le calza perfecto el saco de ponerse l equipo al hombro y eso es lo que se l reclama cuando juega con Argentina.

Tanto el gran momento que vive en el Barcelona como sus flojos rendimientos con la albiceleste no son total responsabilidad del 10: basta solo con mirar los nombres que lo rodean en uno u otro equipo para darse cuenta de las virtudes y falencias de cada uno y como estas influyen en el juego de Lionel.

Desde ya que todo es corregible y mejorable. Durante ese mes que la Argentina estará instalada en Sudáfrica, previo al debut mundialista, será fundamental para lograr acoplar el juego de la Selección a las necesidades que tiene Messi a la hora de recibir l pelota: que aparezca un 4 y un delantero que le liberen la diagonal de marcas, poder tener un Verón u otro pie fino más cerca para poder tirar paredes en velocidad, etc.

El nivel superlativo de Lionel, muy superior al que mostró el año pasado a esta misma altura de los torneos, más la mejoría que mostró la Argentina en su última presentación frente a Alemania, hace pensar que las cosas no están tan negras como se mostraban luego de aquella noche de LTA y QLSC.

Lo único que hace falta es trabajo, porque la actitud y el nivel están.